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lunes, 11 de abril de 2011

¡Cómo te olvido ahora!

Tímidamente entra el alba,
a hurtadillas por mi ventana,
silenciosa, indiscreta,
anunciando la mañana,
odioso canto de treiles,
rompe estruendoso la calma,
el sueño me ha abandonado,
tengo aturdida el alma,
inútil querer dormir,
tu aroma aún me acompaña.
Prometí olvidarte pronto,
en cuanto el día llegara,
fue un tonto error, me dije,
lo olvidaré de mañana.
Han pasado las horas,
los días y las semanas,
y no he dejado de estar,
de noche mordiendo mi almohada,
se me desgaja el corazón,
al recordar tus palabras:
“Sólo una noche te pido,
olvídame mañana”,
la noche te la di,
intensa, apasionada,
tu piel, fue mi piel,
tu ardiente  boca devoraba,
hondura fue mi vientre en ti,
placer a tu nuca abrazada,
torpe desnudar de cuerpos,
lugar y hora no importaba,
desesperados amantes,
una noche…, luego nada.
Pero el olvido no llega,
me atrapó tu mirada.
¿Cómo borrar ahora
tu aroma de mis entrañas?
La razón no entiende,
lo que el corazón demanda,
nunca volveré a verte,
no más noche arrebatada,
serás cálido recuerdo,
espina en mí clavada.
¿Cómo te arranco ahora
de mi carne lastimada?
No quiero llorar errores,
los errores se pagan.
Si esta es la amarga moneda,
cruel castigo me aguarda,
si lo hubiese sabido antes,
igual mi noche te daba.
¡Por alto que sea el precio
bien lo vale el ser amada!
¡Como me amaste tú
esa noche enamorada!
Se asoma el sol iluminando
otra vacía madrugada.

Andrea  Sierpe

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