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lunes, 15 de agosto de 2011

No  te  olvido…

Salen las primeras luces del alba,
toda  la noche he soñado contigo,
 no se borra de mi mente tu mirada,
mis labios están muertos desde que te has ido.

Me hiere la espina, ansío mi rosa,
piel insensible  al  intento de un cariño,
se me nublan los ojos de nostalgia,
en  puño de acero, mi corazón cobijo.

¡Tanto esperé  para sentir tus caricias!
Mariposas en mi vientre, de ti, lleno.
Ansiosa a sorbos me bebí  tu aroma.
¡Y dejarte partir en angustioso vuelo!

Oscuro asomo de primavera,
todo me parece agrio despojo,
no me endulza la vida sino tus palabras,
no quiero más espejo que el de tus ojos.

Todo en el paisaje a ti me recuerda,
aguas que no pueden apagar mi fuego,
senderos, volcán, sábana blanca;
colinas que treparon suaves tus dedos.

Tristes quedaron mi jardín y su niebla,
lejana está la fuente de mis deseos.
Mantener la vida, mientras tenga esperanza,
de volver a abrir tus ojos a besos.

Un colibrí enamorado, golpea mi ventana,
me recuerda que el sol está en su apogeo,
que la vida sigue, que se fue mi mañana,
y  no pude escribir, alegres, mis versos.

Andrea  Sierpe

domingo, 7 de agosto de 2011

No  quiero  primavera

Retoñan mis jardines en primavera,
colibríes danzan enamorados,
magnolias de ácido dulzor se muestran,
húmedo  manto de rocío besa mis pasos.

Las criaturas buscan afanosas pareja,
cortejo de amor en los campos,
la ciudad de grises nubes se despeja,
mil aves las inundan de cantos.

Se alejan tímidas, la lluvia y la niebla,
el sol entibia los abrazos con encanto,
carmín en los labios, furtivas miradas,
perfume a romance en el ocaso.

Todo para mí, música ajena,
soy muda guitarra, cuerpo desterrado,
no me seducen las frutas maduras,
aunque estén al alcance de mi mano.

Mi mirada quebrada, rosa ciega,
mariposa que quiere volverse capullo,
envolver mi cuerpo roto en blanca seda,
y no querer volar libre de su refugio.

Volver hacia adentro nublada la vista,
nido de los recuerdos que añoro,
no querer ver lo que me rodea,
alma triste vendada en otoño.

Afuera todo se cubre de vida,
adentro hiberno, cerrados mis ojos;
afuera el hielo se torna en agua,
adentro, en mi pecho, lo atesoro.

Andrea   Sierpe

Estar  a   tu  lado…

Mis manos te ansían cada mañana,
tentar sábanas sin descanso,
besar tu pecho, humedecer tu almohada,
sentir  respiración agitada en tus labios.

Días despejados de tu lluvia,
cuerpo ansioso de tus manos,
embates de tu piel ,ahora mía,
amor que no conoce el descanso.

Mis ojos cegados de  tierna lujuria,
cabellos, carne y piel enredados,
mil hambres antiguas  saciadas,
abandono y miradas sin recato.

Secretos  en mi cuerpo te esperan,
  sabes dónde encontrarlos,
panal de mieles…, son tuyas,
busca, mi amor…, son  tu regalo.

Entre nieves de blancura eterna,
dos volcanes estallando,
no pueden apaciguarse esperas,
una vez que en tus ojos me he mirado.

No me pidas ahora abandonar,
hagamos en mi tierra secreto pacto:
Dividir el corazón a la mitad,
y con una promesa entregarlo.

Otro tiempo, otra ciudad,
otra estación para amarnos;
mientras en silencio recordar,
volcán, nieve, bosques y lago.

Andrea  Sierpe

lunes, 1 de agosto de 2011

Despertar  de  nuevo…

Como una hoja llevada por el viento…libre,
sin saber que suelo será su final destino,
ojos cerrados, mis pisadas firmes,         
feliz  paloma suelta de su encierro.

En la baraja, la buena y la mala suerte,
no asustan mi viaje, son cercanos amigos,
van contigo desde que sales del vientre,
te puede tocar dulce o agrio tu vino.

Sin el paso atado, ser del día y la noche,
sol y atardecer, luna y sol encendido,
recorrer, solitaria, abiertas las calles,
con sólo mortecino  farol  por testigo.

Al compás de guitarras…, amanecer,
en noches de poesía, tango y licor fino,
con amigos y nostalgias; llorar y beber,
despertar en rincón de incierto prestigio.

Libertad, ¡qué bello es tu nombre!,
me sabe a frutas que no he mordido,
sabor salino de desconocidos mares,
donde naufragas en puertos escondidos.

Desabrochar los botones de mi escote,
quitar los lazos que atan mis cabellos,
llenar de fragancias nuevas mis pulmones,
impregnando dulzor a mi aliento y mis labios

No tendré por límite el horizonte,
siempre hay algo más allá del cielo,
estrellas que te guiñan en el bosque,
lluvias que renuevan aromas viejos.

En mi jardín abiertas todas las flores.
¡Murió la paloma, despertó el halcón!
El gris otoño da paso a los colores.
¡Libre mi alma desatada, libre mi corazón!

Andrea  Sierpe