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viernes, 1 de abril de 2011

Cuida  varón  tu  lengua…

Anoche tuve un sueño,
¡qué por fin  te callabas!,
que querías seguirme hiriendo
con los cuchillos de tus palabras,
y que un fiero Ángel de Fuego
la lengua te cortaba,
un sólo tajo de su espada
acababa con mi desgracia,
¡en el suelo negra y virulenta,
con mis pies te la aplastaba!
Murmullos en el Cielo,
y en el Averno carcajadas,
tu silencio perpetuo
a todos por igual agradaba,
los ángeles sonreían,
los demonios se burlaban,
y yo gritos de alegría
por entre las nubes daba,
por fin tu odiosa viperina
estaba muerta y enterrada,
días felices de silente dicha
acompañarían mis jornadas,
no más injurias al viento,
ni rezongos con cruel mirada.
¡Qué sueño Dios mío tuve!
¡No quería soltar mi almohada!
Premonitorio espero que sea,
rezé  hasta la madrugada,
clamaré por ese Ángel
de cómplice mirada,
para que haga justicia
de una sola tajada,
a mi Ángel de la Guarda
lo invocaré cada mañana,
para que termine con la tortura
que me agobia el alma,
que siegue la mala hierba
que vomitas por donde andas,
quiero que se cumpla mi sueño,
y la veas en el lodo revolcada,
negra, virulenta, venenosa,
de raíz por fin extirpada,
y tengas que tragarte día a día
la hiel que desparramas,
y sentir en carne propia
lo amargo que  regalabas,
te lo deseo por sólo un día,
a ver si soportas las estocadas,
que se te pudra el verbo en los labios
y no puedas emitir más que lágrimas,
desfigurado tu rostro,
tragándote tus amenazas,
es lo menos que mereces
por injuriar a una dama,
a las mujeres se les lisonja,
con verso dulce se les trata,
y si no se los merecen
un verdadero hombre calla,
se muerde la lengua mil veces
antes de proferirles cizaña,
bien claro se dice en Chile:
“Maricón es quien a una mujer
de palabra u obra maltrata”

Andrea  Sierpe

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