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lunes, 25 de abril de 2011

Junto a mí...a mi lado

Esta mañana hemos salido juntos y nadie te ha visto,
yo sé que íbamos cogidos de la mano, que íbamos hablando,
y he mirado muchas veces a nuestro alrededor
para que nadie viera cómo te besaba, ni cuándo.

Hemos alternado por las calles llenas de gente,
ajenos al bullicio y al ambiente, sin preguntarnos nada,
y nos hemos sentado en nuestra mesa
pidiendo las mismas cosas que pedíamos siempre.

Hemos visto una pareja acariciarse y, al besarse,
he visto mis ojos reflejados en tu mirada,
he sentido sus abrazos como los nuestros y
nos hemos dado un beso que ha durado más tiempo
que el silencio de nuestras palabras.

Y mientras paseamos de la mano,
con la alegría súbita del reencuentro,
sé que mis dudas cuando amanezca
me las resolverás tú por la noche, mi cielo,
mientras subes sobre mí para decirme que no dude,
para repetirme una y mil veces, te quiero.

Yo ya no soporto que haya más distancia entre nosotros
que la del roce de nuestros cuerpos,
ni palabras de más que no las pronuncien nuestros besos,
ni que tus ojos se vuelvan a clavar en los míos, amor,
preguntándome angustiados si te deseo.

No sé por qué, al montar en el tren, no me han pedido tu billete,
no he entendido por qué algunos pasajeros
me han mirado como si fuera alguien poseído,
no comprendo ni cuándo ni por qué te has ido,
ni tampoco por qué, al entrar en casa, en nuestra casa,
ya no estabas conmigo.

Noto tanto tu ausencia que todo es inventado por mí,
tu amor se ha ido de mi cuerpo a las sombras,
todos los días preparo la mesa para los dos,
y anhelo en cualquier momento que suene el timbre,
mientras te espero, contemplando, sin entender nada,
por qué están siempre vacías las sillas,
por qué tu recuerdo me impide ser libre.

Pero yo sé, estoy seguro, que aunque nadie
te haya visto junto a mí,
esta mañana tú estabas a mi lado.

Gonzalo Otamendi

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