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viernes, 8 de abril de 2011

El valor de la herida…

¿Dónde están tus cantos poeta?
¿Quién te ha robado la voz?
Tu fuente ahora está seca,
¿quién te ha herido el corazón?
El verso que manaba de tu boca,
lleno de luces y pasión,
fuego en el alma  no provoca,
¿quién te ha causado tanto dolor?
Tu palabra se ha vuelto amarga,
aliento de témpano y desazón,
¿No sabes que las heridas despiertan
los poemas más bellos de amor?
El dolor que el alma lacera,
es parte de la vida, tiene su valor,
templa el espíritu y lo eleva
por sobre las mezquindades y el rencor.
Cierra tu herida y abre pronto tus puertas,
la vida es corta, dura un resplandor,
la vejez acecha, mantén joven tu esencia,
si la esencia no envejece, no muere la ilusión,
y la ilusión del amor alienta la pluma nueva,
a escribir verso apasionado y amante canción.
Quiero volver a ver tu mirada encendida,
el paso ligero y en tu pecho la emoción,
de recuperar la palabra dulce perdida,
la rosa nueva que nace del dolor.
Si abres de nuevo tu puerta cerrada,
con gesto paciente, sentada en un rincón,
encontrarás a Erato quien sonriente te espera,
para darte a manos llenas la miel de su don:
¡Cascada de versos nuevos, aguas cristalinas y puras,
fantasía, romance, renuevos, cicatriz  e  inspiración!

Andrea  Sierpe

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