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sábado, 15 de septiembre de 2012


Resabios

Desde un rincón del salón,
tus ojos me atisban de lejos,
tratas de ignorarme…
sin conseguirlo…
inquietas tus pupilas,
mar celeste…
al borde de la tempestad.
Se cruzan nerviosas,
tu mirada y la mía,
en una frágil danza
de corazones heridos,
por flechas rotas,
de un pasado no tan lejano.
Sordos resabios de antiguos
“Si quiero”
De una pasión que naufragó,
y recaló
en el puerto del desconsuelo.
Soledades,
la tuya y la mía,
vidas errantes y ciegas
tratando de encontrarse,
de beber de la misma copa
del vino agrio del olvido.
Ambos en el mismo frío laberinto,
siempre rodeados
de sordas voces amargas,
inmisericordes,
que intentan vanamente,
con sus dedos envidiosos
descorrer preciado velo,
que urdimos para cobijar
nuestro precioso secreto.
Fuimos  amor entregado,
generoso…puro…,
entre venidas y ausencias a diario,
evitando a las viejas Parcas,
en escalas, rincones y penumbras.
Soslayando sus salivas venenosas
que escupen por desamor.
Golondrinas fuimos un día,
anunciando breve primavera.
Sólo un día,
y las espinas de la rosa
se nos clavaron hondo.
Me miras…
Te miro…
ambos con el alma hecha añicos.
Y sólo nos basta eso
para estar convencidos
que aún tenemos la rosa,
pese a sus dolorosas espinas.
¡Amor…mi doloroso amor
aún tenemos la rosa!


Andrea  Sierpe

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